La decisión de viajar

Destino = Decisión

Imágen: “Destino = Decisión“, de Indexed.

Desde que empecé a escribir que “Me quiero ir de viaje“, recibí muchísimos comentarios positivos, sugerencias, recomendaciones, saludos, y hasta “agradecimientos” de todo tipo (que de paso aprovecho para agradecer).

Entre esos comentarios hay unos que siempre escuché que mucha gente también hacía cuando se enteraban de algún conocido que hacía un viaje envidiable. Frases del tipo “Ojalá tuviera la suerte de viajar”, “Ojalá tuviera el tiempo para viajar”, “Ojalá tuviera la plata para viajar”, y demás. Son frases que se suelen escuchar en esas situaciones, que entiendo y que probablemente alguna vez pueda haber dicho yo también.

Le pasó mucho (por ejemplo) a mi hermana en su viaje de recibir decenas de mensajes con esa idea. Que tenía suerte, que “ya quisiera yo poder hacer un viaje así”, que lo disfrute “ella que puede”, y demás. Desde gente con mucha plata, que ansiaba tiempo; hasta gente con mucho tiempo, que ansiaba plata; o incluso gente con no mucha plata y no mucho tiempoesos ansiaban “tener la suerte”.

Y es que todos encontramos un motivo a modo de excusa personal para no hacer eso que soñamos con tantas ganas. O para convencernos de que no estamos cumpliendo nuestros sueños porque realmente no podemos hacerlo, no porque no estemos haciendo nada más que desearlos para cumplirlos.

Pero nos olvidamos que (como diría Nike) todo lo que necesitamos ya lo tenemos. Nos olvidamos que a todos Dios nos dio la vida con la misma cantidad de tiempo. Que no todos los viajes tienen que ser a destinos lujosos en playas paradisíacas y hoteles 5 estrellas. Me gustaría saber, por ejemplo, cuánto le salió al Che Guevara hacer el viaje que relatan los “Diarios de motocicleta”.

Nos olvidamos que por más que alguno tuviera algún tipo de empujón y que las cosas le salgan fácil y bien, sólo la suerte no sería suficiente.

Nos olvidamos que viajar es una decisión. Soñar y cumplir sueños es una decisión. Con sacrificios, con riesgos, costos y placeres, pero una decisión a la mano de cualquiera.

Entiendo que es más fácil adaptarse a la manera de vivir “común” (que encima está generalmente “bien vista”), entiendo que puede sonar hippie/vago vivir como digo sin detenerse a explicarlo, entiendo que es difícil largar todo y viajar, entiendo que más fácil es creer que no lo hacemos porque no podemos hacerlo, y entiendo (en serio entiendo) los comentarios de ese tipo casi como un “cumplido”.

Pero por favor no nos creamos la idea de que viajar es sólo para los que “tienen tiempo”, “tienen suerte”, o “tienen dinero”. Si es que fuera algo restringido, viajar es para los que tienen bolas (pelotas, huevos, agallas), y nada más.

Porque el que mochileó sabe que muchos viajes se pueden hacer con poca plata; el que “largó todo y se fue” sabe que el tiempo se administra y que la falta de tiempo es algo que cada uno crea o acepta; y el que sueña y actúa sabe que entre lo que sos y lo que podés llegar a ser no hay “suerte”, sino decisiones, planes, esfuerzo y, sobre todo… MUCHAS BOLAS.

Los hoteles más sucios del mundo

Los hoteles más sucios del mundo

Me acuerdo en unas vacaciones de chico (antes de la devaluación y gran crisis en Argentina) que en una especie de recorrido que hicimos por cierta zona de Florida en Estados Unidos (Orlando, los parques de Disney, Miami, Miami Beach, y toda la cosa), pasamos por un hotel que no podíamos creer que esté en el mismo país que los lujosos hoteles del mundo de Disney.

Trucho Inn” fue el nombre que le pusimos de cariño a esos colchones rocosos y olorosos, a ese baño de hospital sobreviviente al accidente nuclear de Chernobyl, y a la ausencia de todo tipo de higiene.

Y es que a veces uno encuentra en su hotel de destino a un alojamiento de lujo, y a veces encuentra la peor basura que alguna vez habitó. Y bueno: de eso y de la participación de la gente, se valió la nueva campaña del portal internacional de viajes Trip Advisor para dar a conocer el sitio.

Trip Advisor está basado en las recomendaciones, opiniones, comentarios positivos y negativos de viajeros de distintas partes del mundo. Así que agarraron, juntaron todos esos comentarios negativos, los acumularon, y sacaron la lista de los hoteles más sucios del mundo, con comentarios como: “Pésimo, dejado y cutre”, “Las peores vacaciones de mi vida”, y hasta la frase “No se les ocurra ir allí” en varios idiomas.

Acá está el top ten por región que salió como resultado:

Estados Unidos

  1. Hotel Carter, New York City, New York.
  2. Continental Bayside Hotel, Miami Beach, Florida.
  3. New York Inn, New York City, New York.
  4. Eden Roc Motel, Wildwood, New Jersey.
  5. Days Inn Cleveland Airport, Brook Park, Ohio.
  6. Days Inn Airport / Stadium Tampa, Tampa, Florida.
  7. Travelodge Bangor, Bangor, Maine.
  8. Velda Rose Resort Hotel, Hot Springs, Arkansas.
  9. Ramada Plaza Hotel JFK International Airport, Jamaica, New York.
  10. Days Inn & Suites Gatlinburg, Gatlinburg, Tennessee.

España

  1. Playamar, S’illot, España
  2. Catalonia Gardens, Salou, España
  3. Rambla & Catalunya Hostel, Barcelona, España
  4. Amalia Apartments, Benidorm, España
  5. Hostal Abrevadero, Barcelona, España
  6. Althay Apartments, Costa Calma, España
  7. HTOP Gran Casino Royal, Lloret de Mar, España
  8. Hotel Veracruz, Sitges, España
  9. Hotel Emperador, El Arenal, España
  10. Guitart Capri, Lloret de Mar, España

Francia

  1. Hotel Merryl, Paris, Francia
  2. Hotel Bristol Republique, Paris, Francia
  3. Hotel Lebron, Paris, Francia
  4. Hotel Altona, Paris, Francia
  5. Comfort Hotel Airport CDG, Roissy, Francia
  6. Notre Dame Hotel, Paris, Francia
  7. PV-Holidays Village Pierre & Vacances du Cap Esterel, Agay, Francia
  8. Abotel Hibiscus, Paris, Francia
  9. Plaza Opera Hotel, Paris, Francia
  10. Hotel Saintonge, Paris, Francia

Hay además de Italia, Inglaterra, Asia, Alemania, e India, y se pueden ver en la sección de la web de la campaña.

Me quiero ir de viaje

Me quiero ir de viaje puede que les guste a los viajeros crónicos o a los que esperan serlo. Puede que les guste a los que disfrutan viajando, a los que sueñan y actúan para cumplir ese sueño, o incluso a los que sin saberlo vayan a pasar su vida envidiando a los que lo “pueden hacer” (muchas comillas para esas dos palabras, por favor).

Yo me quiero ir de viaje.

Quiero conocer, disfrutar, explorar, aventurar, recorrer, ver, sentir, experimentar… VIAJAR.

Pero mis días tienen 24 horas, ordenados en semanas de 7, y años de 365 (cada tanto de 366). Soy hincha de Racing y en mi billetera tengo exactamente $72,40 (pesos argentinos, unos 21 dólares).

Osea que no tengo más tiempo, ni suerte (basta con ver a Racing en la tabla), ni más “plata para hacer viajes” que el promedio mundial. Pero quiero. Y tengo esa extraña sensación de que, como dijo Disney, “si lo podés soñar, lo podés hacer”. Así que sueño.

Escuché también que “Todo viaje de mil millas empieza con un primer paso”. Así que bueno, éste es el mío. Y acá van a quedar registrados todos los demás.

Bienvenido.