Cómo perder el miedo a volar

Cómo perder el miedo a volar

El miedo a volar es para algunos una “sensación de cosita” cuando despega o aterriza el avión (al nivel de agarrarse bien fuerte del asiento, cerrar los ojos y orar/rezar a cuanto dios pagano se le cruce por adelante) y para otros es algo más serio que una simple sensación pasajera.

“Aerofobia” es el nombre de la fobia que suelen tener las personas con miedo a volar (aunque puede ser miedo a las alturas o alguna otra fobia, pero el miedo a volar en sí es ese), y afecta a más personas de las que creemos. El problema es cuando una persona quiere ser viajera y al mismo tiempo sufre del miedo a volar.

Métodos para perder el miedo a volar hay miles. Hay cursos, organizaciones, fundaciones, escuelas, simuladores, y demás. Pero un muchacho llamado Mark Malkoff (caracterizado por hacer cosas de éstas) decidió ir más allá: se mudó a vivir a un avión comercial por un mes.

Perder el miedo a volar

El desafío

La idea entonces era vivir en el avión y cumplir con todos los vuelos que el avión haga. Durmiendo ahí, comiendo ahí, jugando cada tanto con los pasajeros (ahi por ejemplo jugando al Twister), haciendose amigo de pilotos, azafatas (¿De alguna que otra azafata por ahí algo más que amigo?), comandantes de a bordo, y demás. Dicen que para vencer un miedo hay que enfrentarlo, y el tipo se eligió menuda manera de chocarlo de frente.

En vivo y en directo… por internet

Mientras tanto mantuvo un blog donde contaba sus experiencias, una cuenta de Twitter, un canal de YouTube, de Flickr, de Facebook… digamos que tenía tiempo de sobra y estaba viviendo una experiencia como para contar, así que él y la empresa buscaron todos los medios posibles en internet.

Miedo a volar - Mark

Antes de subir los pilotos le explicaron cómo funcionan los aviones, habló con encargados de seguridad y mantenimiento y hasta probó un simulador de vuelo para despejar todas las dudas.

La llegada

Hace sólo unos días, el 29 de Junio de 2009, Mark terminó con la aventura y se bajó del avión que AirTran le preparó especialmente para la ocasión. En total pasó por 38 ciudades y voló 134 vuelos (¡tenía miedo a volar!).

Sin dudas que a la hora de ver cómo perder el miedo a volar hay un montón de alternativas un poco más amigables y no creo que una tan directa y fuerte como ésta sea la ideal (sobre todo por el asunto de que no cualquier empresa deja que uno duerma/coma/juegue y todo sin bajarse del avión), pero pareciera que al amigo Mark le sirvió.

Para el que tenga tiempo, está bueno ver cómo vivió los 30 días por los distintos medios (sobre todo las fotos de Flickr, los videos de Youtube y los relatos del blog).

Sin dudas que es una movida sobre todo marketinera para AirTran (que hasta cambió las leyendas del avión en el que él vivió), pero el tipo el miedo a volar lo tenía y el desafío está a la vista que lo cumplió.

Mark - Venciendo el miedo a volar

Fuentes

6 pensamientos en “Cómo perder el miedo a volar

  1. Pecas

    Como verás te estoy periguiendo por toda la web. Nah, mentira, entre que terminó mi cuatrimestre en la facu y me suspendieron las clases de inglés por el tema de la gripe estoy encerrada y aburridísima y me acordé que tenés este otro blog y me pegué una vueltita. A propósito esta muy bueno! 😉

    Ahora, comentando el post; yo no se si este flaco le tenia miedo a volar en serio, pero fobia no creo. Yo le tengo fobia a las cucarachas (que original!) y ni de casualidad se me ocurre hacerle frente a una!! Una cosa si, con fobia o no, vivir un mes en un avión; no debe haber quedado muy bien, el jet lag lo va a matar!!!

    Responder
  2. Milton! Autor

    Pecas, está muy bien que vayas leyendo, no se justifique como si fuera algo malo, viejo! 😛

    Yo pensé lo mismo que vos… si fuera una fobia fuerte, realmente costaría mucho meterse en algo así. No sería imposible, seguro, pero costaría muchísimo.

    Y hay gente que se queja por el jetlag de un par de viajes seguidos… éste hombre, con 134 vuelos tiene que haber pasado la línea del jetlag, del bien, del mal, de todo… 😛

    Responder
  3. Víctor F. Bertoli

    CATÁSTROFES AÉREAS Y SU REPERCUSIÓN EN PERSONAS CON MIEDO A VOLAR.

    Todo accidente aéreo con pérdidas totales de vidas sensibiliza a todo el mundo. Muchísimo más a aquellas personas temerosas de volar.
    Le atribuyen a Picasso la siguiente expresión: “No le tengo miedo a la muerte. Le tengo miedo al avión.” De lo cual se desprende, que quienes tienen miedo a volar, desplazan sus diferentes temores inconscientes al avión.

    Después de aquel fatídico 11 de Septiembre del 2001, todos mirábamos con cierto recelo a los aviones. Se cerraron aeropuertos, se reforzaron al máximo las medidas y controles de seguridad, pero la gente en general trataba de postergar sus vuelos dentro de las posibilidades de poder hacerlo. Nadie volaba por placer en aquellos momentos, sólo lo hacían aquellos que por fuerza mayor, trabajo, obligaciones sociales, compromisos oficiales, etc. debían subirse a un avión.

    Debido al accidente del vuelo AF 447 ocurrido el 1º de Junio del 2009 despegado de Río de Janeiro con rumbo a Paris, he recibido llamados y mails de mis pacientes preguntándome si un rayo podía derribar un avión. Yo no estoy en condiciones de saber de dónde salió esa información, pero sí puedo contestar con seguridad que ningún rayo hace caer un avión. La cabina de la aeronave funciona como una gran jaula de Faraday, es decir, crea exteriormente un campo electromagnético que rechaza y descarga a tierra toda actividad eléctrica como puede ser un rayo.
    Yo sería un necio y estaría totalmente alejado de la realidad si no planteara la posibilidad de una emergencia, un incidente o un accidente. Que de hecho existen. En una mínima proporción si los comparamos con los ocurridos en los automóviles.
    No trato de restarle importancia al tema, sino ubicarlo dentro de los parámetros probabilísticos, sabiendo que las posibilidades de un accidente aéreo son mínimas. Lo que ocurre, es que una catástrofe aérea, siempre encierra una luctuosa espectacularidad por el número de víctimas que ocasiona.
    De ninguna manera mis opiniones, como lo digo en mi libro Vuele Sin Temor, intentan ser un himno irresponsable a la alegría y subestimar el dolor de los que han perdido a un ser querido o los que sobrevivieron a la dura experiencia de un accidente aéreo. Todo lo contrario, sólo que si ello es real, también posee una potente dimensión de verdad las incontrovertibles cifras de los innumerables aviones que despegan y aterrizan diariamente en el mundo, sin la menor novedad. Esto no es noticia ni vendible ni comprable.
    La difusión de información frente a una catástrofe aérea, por casi la mayoría de los medios, se torna, en mi opinión, exageradamente reiterativa y además, en muchos casos se basan en hipótesis y comentarios poco fiables. Las hipótesis son sólo eso, hipótesis que necesariamente deben ser demostradas. Esta situación colabora en llevar más preocupación a quienes padecen de miedo a volar.

    Mi propuesta es informar, orientar, tranquilizar sin omitir aquello que podría no ser tan bueno, como por ejemplo las turbulencias, las emergencias, los incidentes y los accidentes, pero en su justa dimensión y con la prudencia de la confirmación de los hechos, tratando de evitar una difusión apresurada y errónea.

    Dicho sea de paso, es conveniente aclarar, que un porcentaje de los pasajeros que han sufrido un incidente, como por ejemplo un despiste o una despresurización de la cabina, suelen permanecer particularmente sensibilizados durante un período de tiempo, padeciendo de un miedo post-traumático. Esto de ninguna manera significa una fobia y no siempre requiere de tratamiento.

    Lo ocurrido el 11 de Septiembre de 2001 es un ejemplo del bombardeo mediático de información, las imágenes televisivas eran contundentes en sí mismas. Se repetían las secuencias de los impactos desde distintos ángulos, con diferentes técnicas que reproducían las mismas en forma normal, lenta o detenida, una y otra vez.
    Este espectáculo dantesco fue visto por todo el mundo, generando un sin fin de sensaciones aterrorizantes, que iban de la perplejidad al pánico y de la incertidumbre a la angustia más profunda.

    Retomando el tema del reciente accidente del vuelo de Air France 447, puedo decir que, en general las tormentas no representan riesgo alguno para la seguridad del vuelo. Me refiero a aquellas que pueden ser atravesadas sin dificultad dentro del nivel de agresividad de las mismas, situación detectada con exactitud por los radares meteorológicos de las aeronaves, además de todos los datos sobre la meteorología del trayecto a volar suministrados a los pilotos en tierra antes de subir al avión. Podrá haber mayor o menor turbulencia o actividad eléctrica, pero las aeronaves están preparadas para estas situaciones. Si bien es cierto que dentro de las denominadas nubes Cúmulos Nimbus suelen existir vientos desde hasta 200 km. por hora, que generan corrientes ascendentes y descendentes que podrían destrozar el avión, ningún piloto se atrevería a meterse en ellas, el desvío de la trayectoria del vuelo para evitarlas es el procedimiento de rutina. En las personas con miedo a volar, las más mínimas turbulencias hacen recrudecer sus temores, generadores de mucha ansiedad y angustia. Obviamente una catástrofe como la ocurrida con el vuelo AF 447, genera un alerta en todo el mundo, más aún teniendo en cuenta los interrogantes en cuanto a los motivos que dieron lugar a este accidente en particular. Si a esto le sumamos, lo ya comentado anteriormente sobre la difusión de información apresurada y débilmente fundamentada e imprecisa, se logra aumentar la incertidumbre del pasajero temeroso a volar.
    Poco sabremos con certeza antes de encontrar y decodificar las cajas negras del Airbus 330 siniestrado, que de acuerdo a las últimas noticias, ya habrían sido localizadas por la marina francesa, pero aún no rescatadas del fondo del océano.
    Es muy importante saber qué pasó, para que los familiares de las víctimas puedan aliviar la dolorosa pérdida y elaborar el duelo de la forma menos traumática posible.

    Dedico muchas sesiones de terapia aclarando a los pacientes con miedo a volar, sobre las medidas de seguridad internacionales que se aplican a la aeronavegación comercial y toda la tecnología aplicada, tanto en la fabricación de los aviones, como en los sistemas de control terrestre, para que cada día, los vuelos sean aún más seguros y confiables. Si bien esto no es suficiente para calmar sus temores, el saber algunas cosas que para el común de la gente pueden ser “misteriosas”, por ejemplo que un aparato de más de 200 toneladas pueda sostenerse en el aire, desarrollar velocidades de 900 km. por hora y alcanzar alturas de 12.000 metros, sirven porque es una tarea tendiente a informar y desmitificar tal aparato y atenuar las fantasías fatalistas de los pacientes, mejorando su confort psíquico a bordo.

    Dr. Víctor F. Bertoli
    Médico psiquiatra.
    Médico Examinador de Personal Aeronavegante
    Piloto Privado de Avión
    Autor del libro: “Vuele Sin Temor”
    http://www.vuelesintemor.com.ar.

    Responder
  4. ADRIANA lEON

    Yo he volado muchisimo desde que conoci a mi esposo por internet el vive en virginia y yo vivia en san diego california, y pues he tenido que ir venir pues alla estan mis padres y estan enfermos y ahora tengo que ir para el 6 de julio ya tengo comprado los voletos y todas las noches tengo pesadillas de que el avion esta despegando y tengo un nino de 11, de 3 anos y uno de 4 meses y siento que estoy arriesgando su vida, y quiero perder los voletos y irme en camion o en tren estoy terriblemente aterrada tengo mucho pavor al avion no quiero irrrrrrr pero tengo que irrr ayudenme porfavorrr, de otra manera aparte de perder el dinero que ya page volvere a pagar para viajar en transporte terrestre y aparte con los ninos sera sumamente pesado esta lejisismos siento que nunca perdere el miedo a volar, y como me explico yo los accidentes que ya han pasado que se han caido aviones>>>???? Dios mio porque tengo que arriesgar las vidas inocentes de mis ninos ayudaaaaa!!!!!!

    Responder
  5. lorena

    creo que cuando viajas en avión y te empiezas a poner nervioso y sientes lo vulnerable que eres qizás no se trata de un miedo a morir sino la terrible sensación de dependencia total, el no tener el control total de la situación, no obstante estaba pensando precisamente en los temores que a algunos les produce viajar en avión cuando encontré esta perla que les quiero dejar porque de seguro les va a servir mucho, y ánimo estar en los aires puede pasar de ser algo terrible a hacerse con naturalidad parte de tu vida … http://mundoviajes.portalmundos.com/%C2%BFtemes-viajar-en-avion-dile-adios-a-tus-miedos/

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *