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Renunció a su trabajo, vendió todo, compró un velero y se fue de viaje 2 años

Renunció a su trabajo, vendió todo, compró un velero y se fue de viaje 2 años

Dwyer Haney es un tipo muy particular. A sus 25 años renunció a su trabajo como ingeniero mecánico en una empresa multinacional en Washington, vendió y donó todas sus pertenencias, se compró un velero, aprendió a navegar a vela, y se fue de viaje en una aventura que le iba a tomar 2 años hasta llegar a Chile, su destino final.

Su objetivo principal era (como diríamos en Argentina) “bajar un cambio” y (como dirían en Estados Unidos) “watch a hell of a lot of sunsets” (algo así como “ver un montón de amaneceres“).

Así es que él solo, armado de un velero de unos 30 pies al que llamó “The Rascal“, se navegó las 10.000 millas náuticas que hay entre su Washington y el Puerto Montt de Chile.

Dwyer Haney: Renunció a su trabajo, vendió todo, compró un velero y se fue de viaje 2 años

En el camino aprendió a hablar un español fluído, nadó con delfines, sobrevivió a varias tormentas fuertes en el medio del océano (pasó la temporada de huracanes y casi pierde el barco), navegó por debajo del Golden Gate Bridgemantuvo un blog en el que contaba sus anécdotas, y hasta tuvo una parte del viaje en la que navegó completamente sólo y sin parar durante 37 días en medio del Pacífico.

En esa etapa, el único “casi-contacto” externo que tuvo fue un barco que vio pasar. Y él mismo definió esa parte del viaje como “lo más difícil que hizo en su vida”.

Renunció a su trabajo, vendió todo, compró un velero y se fue de viaje 2 años

En el medio hizo una parada de 6 meses en México, pescó, comió sushi, tacos, ceviche, y disfrutó todos los amaneceres y atardeceres que pudo.

Antes de salir había ahorrado U$S 75.000 dólares y quería tener una experiencia que le cambie la vida. Decidió la del velero entre varias opciones, porque era la que más lo iba a alejar de su zona de confort, la que más le iba a enseñar, y la que menor impacto iba a tener en el medioambiente.

Como lección de la experiencia, después de 2 años de viaje, llegó a una conclusión:

Mi vida se hizo infinitamente más simple, y soy total y completamente libre para hacer lo que quiera y en donde quiera. El viento no me cuesta nada y me lleva a donde sea que quiera ir“.

En una entrevista al blog The New Travelers, dijo que dejó su trabajo porque “no se sentía desafiado”, y que hoy cree que navegar a vela “no es tan complicado como la gente cree”.

Además, cuenta que aunque en el camino tuvo muchos desafíos técnicos, los más difíciles de afrontar fueron los desafíos humanos. El no tener tan contacto con su familia y amigos, y demás. Algunos amigos aprovecharon la travesía para volar hacia algunos puntos en donde paró y acompañarlo en su viaje.

Renunció a su trabajo, vendió todo, compró un velero y se fue de viaje 2 años

En Diciembre de 2015 terminó su viaje, y hoy, a 2 años y 3 meses de partir, está definiendo lo que será su próximo desafío. Mientras tanto, está vendiendo el velero con el que hizo todo el viaje (a U$S 29.500) para seguir cumpliendo sueños.

Dwyer Haney: Renunció a su trabajo, vendió todo, compró un velero y se fue de viaje 2 años

Podés ver todo sobre su viaje en la historia que publicó en IMGUR (que se hizo viral), en su blog llamado “Voyage of the Rascal“, o en una nota que hizo sobre el tema el Daily Mail.

La vuelta al mundo en velero (a los 16 años)

Me acaba de aliviar una actualización que le hicieron a una noticia que hace media hora guardé en marcadores para seguir de cerca. Se trata de una chica californiana de 16 años que está tratando de ser la más jóven en dar la vuelta al mundo en velero.

La nota contaba que se cortó una de las comunicaciones con sus padres y que estaba desaparecida desde ayer a la noche. Así que al toque me acordé de nuestra Laura Dekker (neozelandesa de 13 años con el mismo sueño) y pensé que era ella.

Teniendo en cuenta (todavía hablando de veleros) que Alberto Canessa (que vivía en un velero en Puerto Madero) murió unos meses después de que hablaramos de su vida en el blog, la estadística de personajes elegidos no nos estaba jugando a favor, pensé.

Pero lo positivo no sólo es que no era la misma velerista (ésta se llama Abby Sunderland), sino que además la encontraron viva y sin problemas. De hecho sigue viaje.

Pero hay más asuntos positivos: una vez que ya sabemos que está a salvo, podemos reirnos de los comentarios de la nota. Hay varios horrorizados porque los padres le den ese permiso (tema que discutimos en el post sobre Laura), y algunos como éstos:

  • La isla la necesita…
  • “LA ISLA TODAVIA NO HA ACABADO CON ELLA….”
  • “Los tiburones blancos de la zona se han debido poner las botas.”
  • “Está buena. A esta se la han lijao los piratas”.
  • “Bueno en el resto de periódicos dicen que ya ha aparecido. Seguro os habéis pasado la mañana poniendo el título más escandaloso que encontrasteis y a la chiquilla la ha dado tiempo a aparecer“.

Y uno que, a su manera, suelta una verdad curiosa:

“Vaya mundo de incoherencias. En España un menor no puede ir a una excursión del colegio sin autorización y al otro lado del mundo se pierde una niña que daba la vuelta al mundo sola en un velero.”

Por si a alguno le interesa seguir la historia de Abby Sunderland, está su blog y su web (las últimas noticias en los dos confirman que está bien). Y por si a alguno busca una aventurera soñadora y está dispuesto a esperarla, ésta es Abby:

Las dos fotos las saqué de una nota que le hizo el Los Angeles Times en Septiembre de 2009 (arrancó su travesía en Enero de 2010).

Mediterraneamente: Estrella Damm 2010

Con publicidades como ésta da ganas de ver publicidad (o de no hacer zapping en los cortes). Y eso que a mi no me gusta la cerveza. 😛

La de arriba es una publicidad de la Cerveza Estrella Damm hecha a modo de video musical y viajero. Dura 3 minutos y medio y se llama “Mediterraneamente“.

El lema es “A veces lo que buscás está tan cerca que cuesta verlo” y tiene todos detalles que nos hacen brillar los ojos: mujeres lindas (de los hombres ustedes dirán, chicas), viaje en velero, playas paradisíacas, tiempo entre amigos, amor, fiestas, música en vivo, su parte aventurera, todo…

La publicidad se estrena hoy (31 de Mayo) en televisión abierta de España, pero la misma marca la subió a su canal oficial de YouTube una semana antes. Y ya tiene más de 650.000 reproducciones.

Por lo que leí, las publicidad de verano de Estrella Damm son como las que hace la cerveza Quilmes en Argentina: grandes producciones que ya son esperadas por la gente. Las últimas estuvieron a cargo de la productora Indio Films, y fueron dirigidas por el argentino Fran Torres.

La canción que suena de fondo es Applejack, de la banda “The Triangles” (cuyos integrantes aparecen en el video). El video arranca con las Hogueras de San Juan como festividad principal, y tiene bastante de las Islas Baleares (Menorca, sobre todo), con alguna que otra imagen de Cadaqués.

Me gustó mucho, me llenó la cabeza de imágenes de esas que me gustan, y volvió a hacerme sentir esa sensación en la panza de “Me quiero ir de viaje” que ya nos es habitual a varios por acá…

El Burj al Arab

Hace un tiempo que no ponía un buen fondo de pantalla. Y después de ver un muy buen documental sobre el Burj al Arab, se me ocurrió buscar un buen wallpaper sobre el mismo para usar yo. El que estoy usando ahora es el que se ve arriba.

Burj al Arab significa en árabe “Torre Arábica”, y es uno de los hoteles más altos y lujosos del mundo. El objetivo al crearlo era lograr que sea un ícono representativo al nivel de la Torre Eiffel, el Coliseo, el Obelisco, y demás.

Tiene 321 metros de altura, un lobby de 180 metros de alto (obviamente el más alto del mundo, entra la Estatua de la Libertad y le sobra espacio), y una calificación de 7 estrellas.

Entre sus varias excentricidades están:

  • Su forma de vela, inspirada en la forma literal de los veleros.
  • La pared de tela más grande del mundo (!).
  • Un show de aguas danzantes mezcladas con fuego, acompañado por luces, y creado por la misma empresa que crea los shows del Bellagio y el Mirage de Las Vegas.
  • Está en su propia isla artificial, creada para la ocasión a 300 metros de la costa. No sólo para ganar en excentricidad y lujo, sino también para no dar sombra a las playas.
  • Tener un restaurant bajo el mar (el “Al Mahara”). y uno a 200 metros del altura (el “Al Muntaha”, suspendido en el aire, sobresaliendo casi 30 metros del hotel, es el más alto del mundo).
  • Un helipuerto en la cima, que se usa como cancha de tenis cuando no cumple funciones de helipuerto.
  • Tiene 202 suites de dos pisos, que van de 169 a 708 metros cuadrados cada una.
  • Tiene 60 pisos y 18 ascensores.
  • En la construcción se usaron 2000 metros cuadrados de lámina de oro.
  • Costó 1.500.ooo.ooo de dólares.
  • Un “servicio de automóvil”, ofreciendo un Rolls Royce, para cada huésped.
  • Los precios irían desde los 1.600 a los 24.000 euros la habitación (éste último sería el precio de la suite real).
  • El cliente de la suite real tiene a su disposición camas giratorias, jacuzzis, plamas de al menos 42 pulgadas (todo ésto sigue siendo en plural), 27 teléfonos, ascensor privado, sala de cine privada, y acceso exclusivo al helipuerto.

Y ésto, obviamente, no es todo. Pero es una buena parte. En el documental que vi en Discovery Travel & Living agregaban varios datos más, de las cocinas, de los acuarios gigantes que tiene, de la forma, de la construcción, y demás. Hasta en los detalles tiene lujos que uno ni hubiera pensado.

Además de eso, obviamente, tiene los servicios de lujo “normales”, como lo son el SPA, internet en todo el hotel, negocios, centro de salud, peluquerías, piscina, gimnasio, y demás.

Basicamente una bestialidad.

13 años y quiere dar la vuelta al mundo en velero

El personaje de hoy es Laura Dekker, una neozelandesa de 13 años que quiere batir el récord de ser la persona más jóven en dar la vuelta al mundo en velero en solitario.

Pero por ahora la situación quedó en un sueño adolescente. Porque a pesar de que los padres autorizaron el viaje, hubo una denuncia al Consejo para la Protección de Menores y un tribunal de Holanda dijo que no es prudente dejarla hacer ese viaje. Además decidió dejarla bajo la tutela del Estado por dos meses y con una psicóloga tratando el caso de cerca.

El trabajo de la psicóloga sería ver si ese viaje no frenaría su desarrolo y si está en condiciones de embarcarse en una aventura de semejante calibre. Porque “al viajar en solitario durante dos años (que es lo que duraría el viaje), las necesidades básicas de esta adolescente no se cumplirían”, dijo uno de las autoridades.

Lo cierto es que Laura nació en un velero (mientras sus padres también daban la vuelta al mundo), vivió los primeros 4 años de su vida a bordo, a los 6 años ya sabía navegar, y desde los 10 empezó a hacerlo en solitario. Por eso hoy tanto ella como sus padres creen que está preparada para un viaje así.

Laura Dekker

Mientras tanto ella ya tenía el barco preparado, la ruta planeada, y hasta un blog personal (con sponsors y todo) que pensaba ir actualizando en el camino, porque el viaje arrancaba en Septiembre. Pero por el momento, y al menos por dos meses, la idea queda suspendida.

El actual récord mundial en el asunto es de un jóven que a los 17 años terminó el viaje. O sea que, sacando cuentas, tiene que haber salido entre los 14 y 15, no mucho tiempo después.

Por un lado me choca la idea de ponerle un tribunal, una psicóloga, y demás, como si la chica estuviera loca por querer viajar, pero por otro me parece totalmente entendible que se priorice su seguridad.

Porque aunque es cierto que un viaje “abre la mente” y nos hace crecer, reflexionar y hasta madurar, también es verdad que la piba tiene 13 años y el que planea es un viaje de 45.000 kilómetros, con por lo menos 2 años de duración, mucho tiempo a sólas, y una lista de peligros considerables.

La idea de “arriesgar lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño” contra la de “priorizar la seguridad y la vida de una adolescente” se están matando a golpes en mi cabeza y todavía no sé cuál gana.

Por algo no soy ni juez ni padre, supongo.

Fuentes

Vivir en velero en Puerto Madero

Vivir en velero

Puerto Madero es el barrio más jóven de Buenos aires, y al mismo tiempo uno de los más caros y “exclusivos” de la ciudad. Tiene 4 diques en los que se construyeron torres tanto comerciales como residenciales y tiene en su salida al Río de la Plata una postal de Buenos Aires: el Puente de la Mujer. En ese puerto es donde vive la mayor parte del año Alberto Canessa en su velero, “El Maja”.

El barrio tiene 8000 habitantes, pero Alberto Canessa, de 68 años, es el único que vive en un velero amarrado al Yatch Club de Puerto Madero en forma permanente. O sea: salvo los momentos en los que está de viaje por el Océano Atlántico, el tipo vive en un velero de 10,8 metros de eslora por 3,5 de manga. Y encima lo hace así desde hace 12 años (desde 1997).

Después de fallecer su segunda esposa desarmó la casa que tenían en el Barrio de San Isidro y se mudó al barco, cumpliendo su fantasía de la infancia de vivir en un velero y convirtiéndose, dejenme decirlo, en uno de mis tantos personajes viajeros favoritos.

De “alquiler” por tener amarra de vivienda permanente paga $2000 (U$S 530), que incluyen agua, electricidad, servicio de lancha y el uso de los vestuarios (que en realidad es gratuito). Y para pagarlos no trabaja, vive de rentas.

Cada tanto viaja a Colonia (Uruguay), a Brasil, y recorre el Atlántico, escapando del frío, corriendo regatas y “viviendo a bordo”, algo que aclara que no cambiaría por vivir en un departamento (“el sólo hecho de pensarlo me da claustrofobia”).

La única foto del susodicho que encontré en la fuente es ésta:

Vivir en velero - Alberto Canessa

Sería lindo ir a tomar unos mates con Alberto, sacarle una foto más decente y de paso escucharle historias, hacerle preguntas, y demás…

Fuentes